LA VERDAD SOBRE LOS AVIONES, NO HAY POR QUÉ SENTIR MIEDO

En artículos anteriores de nuestra revista ANDOVIAJANDO, nos hemos referido a los aviones, quizá porque es por mucho y por más, el medio de movilizarsen y transportarsen millones de viajeros por todo el planeta, por su inmediatez y por la forma en que acortan tiempo y espacio. Y claro, porque somos una publicación de viajes.

Sabemos que para miles de personas tener que subirse a un avión es casi un acto de fé,

y también hemos dicho que, a pesar del temor que suscita en cientos de  miles, o tal vez millones de usuarios, es el medio masivo de transporte más seguro, que los aviones son uno de los contados con los dedos de una sola mano, aparatos o “cosas” más finas que el ser humano haya hecho, compartiendo méritos con los grandes cruceros de pasajeros y tal vez, con la Estación Espacial Internacional.

Hay que partir del principio elemental y de física, que los aviones han sido creados para volar, así que cuando este despega y empieza a subir y subir, no se asuste ni coja al que está al lado, más bien respire tranquilo porque está haciendo lo que mejor saber hacer ¡Volar!.

En la vida real ni los aparatos ni las personas somos infalibles a fallar. Pero una buena noticia: En los aviones todo fue pensado tres veces, o mejor, multiplicado por tres.

Esto significa que los ingenieros siempre se han basado en una lógica elemental, si algo falla, la nave tiene que tener la capacidad y fortaleza de continuar volando hasta encontrar y aterrizar seguro en algún aeropuerto alternativo que siempre los hay.

Tienen sistemas de alarmas muy sofisticados que permiten emitir señales cuando los pilotos han cometido algún error, lo que permite que estos corrijan de inmediato.

La aviación comercial no se basa en cruzar los dedos para que nada malo suceda, sino en tenerlo todo prácticamente bajo control.

Un avión puede perfectamente navegar en el espacio con solo un motor y llegar a salvo a su destino, para eso está diseñado. Un generador eléctrico puede quedar en desuso, no habrá problemas, tiene varios. Si falla un sistema hidráulico, le quedan dos más.

Por eso de que en la aviación comercial todo viene por tres, y la industria aeronáutica se rige bajo la filosofía de la “redundancia”, mejor que sobre y no que falte, pues no es igual que un auto se vare en tierra que un avión lo haga arriba en el aire.

Aviones al límite

Estamos acostumbrados a ver aviones militares o de combate haciendo peripecias, malabares  y acrobacias  en el aire, y creemos que solo están al alcance de este tipo de aparatos. No, también los enormes aviones comerciales o de pasajeros tienen esas cualidades, solo que su finalidad no es que se suban pasajeros para voltiarlos al revés, sino procurar vuelos tranquilos, serenos y cómodos.

Cuando una aeronave comercial  acaba de ser fabricada, es sometida por pilotos e ingenieros a un riguroso proceso de resistencia que los lleva casi a su límite, que van desde volar más arriba del límite o más veloz de su capacidad, torcer las alas – esto se hace en tierra-, hasta casi ciento ochenta grados para probar su integridad.

Como apunte curioso, los que son muy nerviosos suelen sentir alivio cuando notan que el avión no está muy arriba y pueden ver tierra cerca, al contrario, la altitud ofrece total seguridad, y es en la fase de velocidad crucero cuando los pilotos están más relajados, concentrados, minimizando cometer errores.

De hecho cuando un avión se encuentra allá arriba y a su máxima velocidad, es similar a cuando vamos por una superautopista solos en nuestro auto, con la ventaja de que el avión cuenta con múltiples sistemas de seguridad.

A todo lo anterior sumemos que los pilotos y las tripulaciones están sometidos a rigurosos entrenamientos cada seís meses; actualmente la industria aeronáutica se rige por estándares y protocolos únicos que tienen que ser atendidos por todas las aerolíneas comerciales del mundo y los gobiernos.

Las turbulencias siempre provocarán incomodidad y nerviosismo en los pasajeros, pero nunca serán un peligro para la seguridad del vuelo, el peligro lo tienen quienes no tengan abrochado el cinturón, pues sí es latente el riesgo de un fuerte golpe.

Algo también bastante significativo para la seguridad, es que a diferencia de años anteriores que existían en este medio más prejuicios, hoy día los pilotos comparten sus errores abiertamente para que los demás pilotos se retroalimenten y así eviten incidentes, cero sanciones, cero llamados de atención, y cero despidos.

Este artículo es otro intento para invitar a los más nerviosos a subirsen a un avión, que lo hagan y disfruten el vuelo sin temores.

 

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